Me echaron de mi trabajo y tuve una recaída. En mala.
Volví a dejar de dormir, a revisar las ventanas y los pestillos tres veces y a tener pesadillas todas las noches. Volví a creer que camino a la cocina encontraría el suelo lleno de ratones, que en la mitad de la autopista abriría la puerta del auto y me lanzaría al vacío, que en lugar de tomar agua, sin darme cuenta tomaría veneno.
Después de varios meses de una calma entre lograda y aprendida, este retroceso ha sido lo peor. Trato de no sentir lástima por mí misma, pero no puedo. Es esta la angustia y la incertidumbre que no le deseo a nadie. Nunca. Son las ganas constantes de llorar, el nudo en la garganta, la sensación de que no puedo con mi mente, que en realidad nada puede con ella, ni las pastillas, ni los doctores, ni la tranquilidad, ni los regalos, ni la alegría, ni el amor. Por mucha empatía que quieran sentir los demás - y por mucha que alcancen a sentir algunos - la verdad es que esta es una experiencia imposible de compartir.
Es la desolación absoluta. El desamparo.
Y mientras tanto, en medio de las sombras, sueño despierta con la paz.
trasTOCada
"I'm on the right track baby / I was born this way". Lady Gaga.
martes, 7 de febrero de 2012
martes, 3 de enero de 2012
domingo, 11 de diciembre de 2011
Tregua
Sueño con que esta no sea una tregua, aunque en el fondo sé que lo es. Que la dosis de pastillas diaria me mantiene lúcida y sana, capaz de vivir y no sólo imaginar que vivo.
A veces me doy cuenta de que estoy bien - es un segundo de conciencia, del recuerdo de lo que era estar mal de verdad - y me angustio. Vuelvo a cuestionarme el sentido de la existencia, a pensar que llegará el día inevitable de mi muerte y de las de todas las personas que me importan, a saber que quizá ahora no tenga miedo pero que el miedo está siempre ahí, a la espera.
No quiero luchar conmigo. Me niego a negar mi esencia, a no quererme tal como soy, a no aceptar que el TOC es parte de mí, y no cualquier parte, sino una definitoria de mi personalidad y mi forma de ver el mundo. Pero al mismo tiempo me niego a no vivir intensamente, a no aprovecharlo todo, a perderme el paraíso sólo por el temor absurdo al infierno. Por ahora, elijo seguir medicada. Es lo más cercano al equilibrio que he conocido.
A veces me doy cuenta de que estoy bien - es un segundo de conciencia, del recuerdo de lo que era estar mal de verdad - y me angustio. Vuelvo a cuestionarme el sentido de la existencia, a pensar que llegará el día inevitable de mi muerte y de las de todas las personas que me importan, a saber que quizá ahora no tenga miedo pero que el miedo está siempre ahí, a la espera.
No quiero luchar conmigo. Me niego a negar mi esencia, a no quererme tal como soy, a no aceptar que el TOC es parte de mí, y no cualquier parte, sino una definitoria de mi personalidad y mi forma de ver el mundo. Pero al mismo tiempo me niego a no vivir intensamente, a no aprovecharlo todo, a perderme el paraíso sólo por el temor absurdo al infierno. Por ahora, elijo seguir medicada. Es lo más cercano al equilibrio que he conocido.
sábado, 22 de octubre de 2011
Tranquila
Si alguna vez tuve dudas sobre los beneficios de seguir un tratamiento médico para sobrellevar mejor mi personalidad, siento que eso fue hace un millón de años. Llevo casi un mes durmiendo como nunca. Apenas tengo pesadillas de repente - como cualquier persona - y aunque a veces sigo hablando sola y repitiendo frases y canciones en mi cabeza sin que lo pueda evitar, es bastante más fácil así.
Soy una convencida de que la vida no tiene por qué ser difícil si es que hay otra opción. Es cierto que quienes eligen el camino largo quizá tengan una recompensa más duradera y profunda. Pero, ¿quién me asegura que tendré tiempo para eso? ¿Y si mañana fuera mi último día? Hoy siento que después de muchos años de lucha contra el TOC, encontré un alivio.
Yo sé que estar medicada no es la solución a todo. Ya pasé por un tratamiento antes, y cuando se acabó volví a pensar que el mundo entero confabulaba en mi contra. Pero por ahora, mientras dure, estoy de lujo. Escucho ruido en la escalera, y sé que no son pasos de un asesino. Y sigo contándolo todo - los pasos, los cuadrados del piso, los letreros de las calles - porque hay cosas que no puedo evitar. Sé que el TOC es parte de mí. I was born this way, como Lady Gaga.
Seguiré escribiendo, por supuesto. Esto es sólo un paso en el inmenso viaje. Lo que quiero es que si alguien llega a esta página, sepa que se puede. Con muchísima ayuda y paciencia, pero se puede. Eso es lo importante.
Soy una convencida de que la vida no tiene por qué ser difícil si es que hay otra opción. Es cierto que quienes eligen el camino largo quizá tengan una recompensa más duradera y profunda. Pero, ¿quién me asegura que tendré tiempo para eso? ¿Y si mañana fuera mi último día? Hoy siento que después de muchos años de lucha contra el TOC, encontré un alivio.
Yo sé que estar medicada no es la solución a todo. Ya pasé por un tratamiento antes, y cuando se acabó volví a pensar que el mundo entero confabulaba en mi contra. Pero por ahora, mientras dure, estoy de lujo. Escucho ruido en la escalera, y sé que no son pasos de un asesino. Y sigo contándolo todo - los pasos, los cuadrados del piso, los letreros de las calles - porque hay cosas que no puedo evitar. Sé que el TOC es parte de mí. I was born this way, como Lady Gaga.
Seguiré escribiendo, por supuesto. Esto es sólo un paso en el inmenso viaje. Lo que quiero es que si alguien llega a esta página, sepa que se puede. Con muchísima ayuda y paciencia, pero se puede. Eso es lo importante.
miércoles, 7 de septiembre de 2011
Equilibrada
¡Qué abandonado tengo mi blog! Y no es que no lo recuerde, pero la verdad es que desde que entré a trabajar siento que no me queda tiempo para mucho más. Supongo que el hecho de que mis síntomas disminuyen cada día también influye. Me siento bien. Incluso puedo ver las noticias del accidente en Juan Fernández y sentir compasión y empatía en lugar de miedo. Aunque, claro, me lo cuestiono y me lo imagino todo igual. Es sólo que no me genera la ansiedad desesperada de antes.
Tampoco es que esté totalmente recuperada - ¿pasará eso alguna vez? - porque un par de veces al día pienso si no será peor haber perdido las compulsiones. ¿Y si en realidad siempre tuve razón y ahora que me preocupo mucho menos es cuando estoy equivocada? ¿Y si los rituales servían y desequilibré un detalle importante el universo? Por lo mismo, no siempre logro hacer todo lo que quiero de la forma que quiero. Una nimiedad al lado de mis eternos cuestionamientos vitales.
Llevo un poco más de tres meses de Sertralina, ¿funcionará mejor mientras más tiempo la tome o se adecuará mi cuerpo y necesitaré dosis más altas para lograr mi impagable tranquilidad? Me quedan un par de semanas antes del control médico. Supongo que ahí encontraré algunas respuestas y estaré segura de publicarlas. Por mucho que me demore, siempre vuelvo a escribir. Es parte de mi terapia.
Tampoco es que esté totalmente recuperada - ¿pasará eso alguna vez? - porque un par de veces al día pienso si no será peor haber perdido las compulsiones. ¿Y si en realidad siempre tuve razón y ahora que me preocupo mucho menos es cuando estoy equivocada? ¿Y si los rituales servían y desequilibré un detalle importante el universo? Por lo mismo, no siempre logro hacer todo lo que quiero de la forma que quiero. Una nimiedad al lado de mis eternos cuestionamientos vitales.
Llevo un poco más de tres meses de Sertralina, ¿funcionará mejor mientras más tiempo la tome o se adecuará mi cuerpo y necesitaré dosis más altas para lograr mi impagable tranquilidad? Me quedan un par de semanas antes del control médico. Supongo que ahí encontraré algunas respuestas y estaré segura de publicarlas. Por mucho que me demore, siempre vuelvo a escribir. Es parte de mi terapia.
domingo, 7 de agosto de 2011
Dualidad
Cuando estoy medicada - como ahora - a veces se me olvida que tengo un TOC. Me convierto en una persona mucho más normal, capaz de manejar por la autopista sin pensar que voy a atropellar a gente que no vi porque estaba escondida destrás de un árbol esperando a que yo pasara para tirarse encima del auto. Puedo llegar de noche a mi casa sola y no revisar detrás de todas las puertas ni debajo de todas las camas para intentar encontrar al asesino paciente que lleva todo el dia ahí sin hacer ruido ni desordenar nada.
Cuando estoy medicada encajo en los promedios. No me preocupo demasiado ni demasiado poco, dejo de tener la duda de si lo que me pasa es fantasía o realidad y, sobre todo, puedo estar viva sin pensar todo el tiempo en que algún día voy a estar muerta y que no sé cómo va a ser eso.
Lo que me incomoda un poco es solamente la sensación de que esa persona normal es menos yo que la otra. Que quizá mi naturaleza tenga un sentido especial y aunque no la entienda no por eso la debería negar. ¿Cuál de las dos versiones de mí es la verdadera? ¿Alguien sabe?
Cuando estoy medicada encajo en los promedios. No me preocupo demasiado ni demasiado poco, dejo de tener la duda de si lo que me pasa es fantasía o realidad y, sobre todo, puedo estar viva sin pensar todo el tiempo en que algún día voy a estar muerta y que no sé cómo va a ser eso.
Lo que me incomoda un poco es solamente la sensación de que esa persona normal es menos yo que la otra. Que quizá mi naturaleza tenga un sentido especial y aunque no la entienda no por eso la debería negar. ¿Cuál de las dos versiones de mí es la verdadera? ¿Alguien sabe?
miércoles, 20 de julio de 2011
Realidad
Lo que más confunde a mi mente es que lo que me imagino - y catalogo como miedo absurdo a algo imposible - pase de verdad. Por ejemplo, hace un par de días un hombre que viajaba en el metro de Santiago sacó una pistola, disparó a quemarropa, mató a dos personas, dejó a cuatro heridos graves, se bajó, caminó un poco y se suicidó de un balazo en la boca. Así no más.
Yo sé que vivimos en un mundo violento. Sé que este tipo de cosas pasan y pasarían aunque yo nunca las hubiera imaginado. Pero lo que me sorprende es que las llevo pensando demasiado tiempo, de manera incontrolable. De hecho, nunca me ha tocado presenciar ninguna escena de violencia extrema, y a pesar de eso me conmocionan en lo más profundo. Supongo que al final mi mente funciona como quiere y que, por mucho que me repita que tengo pensamientos sin sentido, la realidad tiende a probarme lo contrario.
Yo sé que vivimos en un mundo violento. Sé que este tipo de cosas pasan y pasarían aunque yo nunca las hubiera imaginado. Pero lo que me sorprende es que las llevo pensando demasiado tiempo, de manera incontrolable. De hecho, nunca me ha tocado presenciar ninguna escena de violencia extrema, y a pesar de eso me conmocionan en lo más profundo. Supongo que al final mi mente funciona como quiere y que, por mucho que me repita que tengo pensamientos sin sentido, la realidad tiende a probarme lo contrario.
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